Detén al ladrón silencioso de tu visión
El glaucoma es la segunda causa de ceguera irreversible en el mundo y avanza sin síntomas hasta etapas avanzadas. Diagnóstico, control y tratamiento con la Dra. Jessica Thalia Romero Martínez, oftalmóloga certificada con formación en patología de retina y nervio óptico.
El glaucoma es un grupo de enfermedades que dañan progresivamente el nervio óptico, el "cable" que transmite las imágenes del ojo al cerebro. La causa más común es el aumento de la presión intraocular (PIO) debido a un mal drenaje del humor acuoso, el líquido que mantiene la forma del ojo.
Es la segunda causa de ceguera irreversible a nivel mundial. Su característica más peligrosa: en su forma crónica no produce síntomas. La visión se pierde lentamente desde la periferia, y cuando la persona lo nota, el daño al nervio óptico ya es significativo e irreversible.
La buena noticia: con diagnóstico oportuno mediante tonometría, OCT y campo visual, y un tratamiento adecuado, es posible detener su progresión y conservar la visión durante toda la vida.
El glaucoma crónico no avisa: avanza silenciosamente durante años. Cuando aparecen estos síntomas, el daño suele estar ya en fase avanzada. El glaucoma agudo, en cambio, es una urgencia.
Pérdida progresiva del campo visual periférico. Es como mirar a través de un tubo. Habitualmente sin que la persona lo note al inicio.
Anillos coloreados o brillantes alrededor de focos y faros, especialmente de noche. Puede indicar elevación de la presión intraocular.
Nitidez que disminuye lentamente sin causa aparente. Los cambios en la graduación de los lentes no logran mejorarla.
En el glaucoma agudo: dolor severo en uno o ambos ojos, junto con ojo rojo. Es una urgencia oftalmológica, acude de inmediato.
En crisis aguda de glaucoma de ángulo cerrado: dolor de cabeza, náuseas y vómito junto al dolor ocular y visión borrosa.
Chocar con objetos en la periferia, dificultad para ver coches o personas que se acercan de lado. Señal típica de daño avanzado al campo visual.
No todos los glaucomas son iguales. Identificar el tipo es clave para elegir el tratamiento correcto y predecir el pronóstico.
La forma más frecuente (90%). El drenaje del humor acuoso se vuelve lento, la presión sube poco a poco y el daño es asintomático durante años.
Bloqueo súbito del drenaje. Causa dolor intenso, visión borrosa, halos, náuseas. Requiere atención inmediata: puede causar ceguera en horas.
Hay daño al nervio óptico a pesar de tener presión intraocular dentro del rango normal. Por eso medir solo la presión no es suficiente para descartar glaucoma.
Provocado por otras causas: trauma ocular, uveítis, uso crónico de corticoides, diabetes avanzada, cirugías previas o tumores intraoculares.
Cualquier persona puede desarrollar glaucoma, pero hay factores que aumentan significativamente la probabilidad. Identificarlos permite vigilar a tiempo.
El diagnóstico de glaucoma requiere varios estudios complementarios. Medir solo la presión intraocular no es suficiente: el daño puede existir incluso con presiones normales.
Mide la presión dentro del ojo. Es rápida e indolora. La presión normal está entre 10 y 21 mmHg. Valores elevados indican necesidad de estudio completo.
Tomografía de coherencia óptica. Mide capa por capa el grosor de las fibras nerviosas de la retina y la cabeza del nervio óptico. Detecta daño en etapas muy tempranas.
Estudio funcional que mapea qué partes del campo visual están afectadas. Permite confirmar el diagnóstico y dar seguimiento a la progresión de la enfermedad.
El objetivo de todo tratamiento es bajar la presión intraocular para detener la progresión del daño. La Dra. Jessica te indicará el más adecuado según tu tipo de glaucoma y tu respuesta.
Tratamiento de primera línea. Análogos de prostaglandinas, betabloqueadores, inhibidores de anhidrasa carbónica o combinaciones. Reducen la producción o mejoran el drenaje del humor acuoso. La adherencia diaria es clave.
Procedimiento ambulatorio con láser que mejora el drenaje del humor acuoso. Indoloro, sin incisiones, con efecto que dura años. Puede usarse como primera línea o cuando las gotas no son suficientes.
Para casos avanzados o sin respuesta a gotas y láser. Trabeculectomía clásica o cirugía microincisional (MIGS) que crea una nueva vía de drenaje. Reduce la presión de forma sostenida y a menudo permite suspender las gotas.
La Dra. Jessica Romero es Oftalmóloga certificada con Alta Especialidad en Retina y Vítreo por la UNAM, formación que incluye el estudio detallado del nervio óptico, su anatomía, fisiopatología y los estudios diagnósticos clave para detectar el glaucoma (OCT, campimetría, biomicroscopía). Médica adscrita al IMSS HGZ No. 66 en Cd. Juárez, con experiencia en patología compleja del segmento posterior.
Excelente atención de la Dra. Jessica Romero. Me atendió por mi catarata, me explicó todo con calma y la cirugía salió perfecta. Recuperé mi vista al 100%. Muy recomendable.
Soy diabético y nunca me habían revisado bien la retina. La doctora me hizo fondo de ojo y OCT desde la primera consulta. Detectó cambios a tiempo y empezamos tratamiento. Gracias por la atención profesional.
Llevé a mi hijo de 7 años porque le costaba ver el pizarrón. La doctora fue muy paciente con él, le hizo todos los estudios y le mandó sus lentes. Ahora rinde mejor en la escuela. 100% recomendada.
Atención cercana y profesional. Vivo en Delicias y es un alivio tener una oftalmóloga de tan buen nivel sin tener que viajar a Chihuahua. Me hizo el chequeo y me dio recomendaciones claras para mi ojo seco.
Cada reseña proviene de un paciente real verificado por Google. Conoce de primera mano la experiencia de quienes ya confiaron en la Dra. Jessica Romero.
Ver perfil en GoogleSi tienes más de 40 años o antecedentes familiares de glaucoma, una revisión completa de presión intraocular y nervio óptico es lo más importante que puedes hacer por tu visión. Con la Dra. Jessica Romero recibirás un diagnóstico integral y plan de seguimiento personalizado.
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